La Asociación Española de Esclerodermia (A.E.E.), en colaboración con la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE), ha presentado formalmente al Gobierno un informe para que la esclerodermia sea incluida en el listado de patologías que permiten acogerse a la jubilación anticipada. La petición se dirige al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y busca el reconocimiento para trabajadores con un grado de discapacidad del 45% o superior.
El informe se fundamenta en «evidencia científica existente sobre la reducción de la esperanza de vida de las personas con dicha enfermedad» , un criterio clave según la normativa vigente. La esclerodermia, o esclerosis sistémica, es una enfermedad crónica y autoinmune de baja prevalencia que afecta a unas 3 de cada 10.000 personas. Se caracteriza por el endurecimiento progresivo de la piel y, en sus formas más severas, puede dañar órganos internos y causar importantes limitaciones funcionales.
Alfonso Sánchez, presidente de la A.E.E., destacó que «algunas enfermedades reumáticas, como la esclerodermia, presentan un impacto negativo significativamente mayor en la esperanza de vida en comparación con el resto de la población». A esto se suman las complicaciones asociadas que agravan el estado clínico de los afectados.
La solicitud también recoge el testimonio de personas como Alejandro, de 51 años y con un 70% de discapacidad reconocida, quien describe la enfermedad como «dura, progresiva e incapacitante». Su condición afecta su piel, órganos internos, capacidad respiratoria y movilidad, provocándole dolor crónico y fatiga severa. «He dedicado toda mi vida profesional a trabajar, cumplir y aportar a la sociedad. Pero llegado este punto, continuar ejerciendo ya no es viable ni para mi salud ni para mi dignidad», afirmó Alejandro, quien reclama «el derecho a acceder a una jubilación anticipada que me permita retirarme con dignidad y seguridad».
Esta iniciativa forma parte de una acción más amplia de COCEMFE y su Movimiento Asociativo, que han presentado informes para un total de 14 patologías. Entre ellas se encuentran la enfermedad de Párkinson, el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide y la fibromialgia. Anxo Queiruga, presidente de COCEMFE, subrayó la necesidad de que las personas con discapacidad «puedan transitar hacia la jubilación de manera que se contemplen nuestras situaciones específicas».
Queiruga añadió que la jubilación anticipada es un «paso imprescindible para la salud y el bienestar» de muchas de estas personas, ya que responde a la reducción de la esperanza de vida y a las dificultades para mantener un empleo.
Proceso de decisión
La inclusión de nuevas patologías será evaluada por una Comisión Técnica con representación de ámbitos médicos, de investigación y del sector de la discapacidad. Esta comisión emitirá un informe provisional basado en la evidencia científica sobre la reducción de la esperanza de vida. Tras un periodo de alegaciones, se elaborará un informe definitivo que, para ser aprobado, requerirá el voto favorable de dos tercios de sus miembros. Finalmente, la Dirección General de Ordenación de la Seguridad Social dictará una resolución en un plazo de seis meses.